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Ex Tripulantes Pesqueros marchan desde Concepción a Santiago.
EL SINDICATO NACIONAL DE TRABAJADORES TRANSITORIOS INDUSTRIALES PESQUEROS CORONEL - TALCAHUANO MARCHA 500 KILÓMETROS PARA EXIGIR LO SUYO

La Octava región de nuestro país ha sido brutalmente golpeada durante los últimos años.
Hemos visto a los mineros, a las mujeres, a los pescadores artesanales. Y ahora nos encontramos con la violenta situación que viven los otrora tripulantes pesqueros de las costas de la Región del Bío-Bío.
Son más de 200 hombres los que hicieron una larga caminata desde Concepción a Santiago. La gran mayoría de ellos son hombres que hasta antes de la Ley de Pesca trabajaban en embarcaciones industriales que hoy se oxidan en tierra. Algunos de ellos traen compañía, junto a ellos están sus mujeres y sus hijos.
Iniciaron la marcha el lunes 7 de noviembre y luego de 12 días lograron llegar a destino: Santiago.
Vienen a cobrar la palabra. Vienen a buscar lo que ganaron el 2003 después de una marcha similar a ésta.

La Ley 19.713, Ley de Pesca.

El mar, en términos de pesca, se divide en tres grandes extensiones. Desde la costa hasta las 5 millas, la primera; desde las 5 millas hasta las 200 millas, la segunda; y finalmente desde las 200 millas hasta mar adentro.

En términos generales, en la primera franja de mar trabajan los pescadores artesanales. Desde las 5 millas hasta las 200, trabajan los pescadores industriales. Y desde las 200 millas hacia dentro, los grandes barcos factoría.

El 2001 se aprobó una nueva ley, la llamada Ley de Pesca. En ella se establece un límite máximo de captura, las llamadas cuotas de pesca. A cada pescador o barco industrial se le asigna un máximo de toneladas de recursos que puede extraer del mar durante un año.

Esta ley afectó a todos aquellos que vivían del recurso marino, nadie quedó ileso. Pero afectó de distinta manera a unos y a otros.

Los primeros que se vieron afectados fueron los pescadores artesanales, a ellos se les disminuyó considerablemente las cuotas de extracción, con lo que vieron afectada su fuente de trabajo. Los pescadores artesanales fueron los primeros en darse cuenta que esta ley era maldita, y por lo mismo, fueron los primeros en movilizarse en su contra.

Rápidamente, la ley comenzó a afectar a otros hombres de mar. Esta vez la ley maldita dejó cesantes a los tripulantes pesqueros. Es decir, que afectó a los hombres que trabajaban para los dueños de barcos industriales medianos y grandes. Aquellos que trabajan entre las 5 y las 200 millas.

La Ley 19.713 derivó en aumento de desempleo en el sector, producto de fusiones y ventas de los barcos industriales medianos y grandes. De este modo la Ley facilitó una mayor concentración de la propiedad de la actividad pesquera industrial; se fortaleció el monopolio. Los grandes empresarios del mar prefirieron parar sus barcos medianos, despedir a trabajadores, y fortalecer las grandes embarcaciones, ampliando las bodegas, y procesando en la misma embarcación.

Con ello, sólo en la octava región, quedaron más de 900 tripulantes pesqueros desempleados.

La venta, fusión y modernización de la industria pesquera permitió dotar de mayor valor agregado al producto. Es decir, permitió mayores ganancias para los, cada vez menos, dueños industriales.

La alianza de la burguesía monopólica en contra del pueblo.

El italiano Anacleto, (al que se le concedió la nacionalidad por gracia en el gobierno de Frei hijo) uno de los hombres más ricos del mundo, se había preparado desde 1999 para este evento. Ya sabía lo que iba a suceder, lo sabía porque la burguesía burocrática de nuestro país en alianza con los negocios monopólicos de Angelini, acordaron esta ley, de manera de resultar ambos beneficiados. Así, Anacleto tuvo tiempo suficiente para planificarse, sacar cuentas, y reordenarse.

La fortuna de Angelini proviene de la industria pesquera, forestal, minera, del sector eléctrico, combustibles, finanzas, servicios. Toda una gama de rubros productivo. En donde el plato fuerte es la industria pesquera y sus acciones en COPEC.

Esta fortuna ha crecido como un monstruo; por un lado, por medio de la explotación diaria de miles de trabajadores chilenos. Y por otra parte, ha crecido gracias a las facilidades que han otorgado a la concentración de capital las leyes de las últimas décadas.

Andrés y Adolfo Zaldívar, miembros de la Comisión de Pesca del Senado promovieron activamente la Ley de Pesca; de este modo beneficiaron directamente a uno de sus hermanos, Felipe Zaldívar, quien es -junto a Angelini- dueño de Corpesca, un gran consorcio pesquero.

Por su parte el subsecretario de pesca de la época de la promulgación de la ley, Daniel Albarrán Ruiz-Clavijo, es una activo empresario salmonero, propietario de Aguas Claras. Él se asignó a sí mismo cinco concesiones acuícolas por el valor de mil millones de pesos.

Vemos dos casos flagrantes donde la burguesía burocrática se benefició directamente y sin descaros con esta Ley, y de paso le concede el favor al monopólico grupo Angelini. Quien logró adjudicarse aproximadamente el 80% de las cuotas de extracción de pesca.

La situación del Sindicato de Tripulantes Pesqueros. Coronel-Talcahuano.

La Ley de Pesca ha sumido en la miseria a miles de pescadores artesanales. A la vez que sacó de la escena a pequeñas y medianas empresas. Fue un reordenamiento de la pesca industrial, una privatización que reservó las mejores cuotas de captura de las especies de mayor demanda para los grandes armadores, con la secuela de desempleo de tripulantes y pescadores de los pequeños barcos que se quedaron en tierra, cuyos propietarios fueron indemnizados, no así los empobrecidos trabajadores lanzados a la cesantía.

Pese a que los tripulantes pesqueros ganaron en una negociación el año 2003, en donde el gobierno se comprometió a indemnizarlos con una serie de medidas, la situación de los más de 600 miembros de este Sindicato es asfixiante, ya que de los puntos acordados el 2003 el Gobierno ha cumplido con los menos.

Además, utilizando un ya conocido recurso, el Gobierno ofreció algunos pesos de más para los dirigentes de esa época. Ellos aceptaron, traicionando al movimiento del 2003. El Gobierno logró comprarlos.

Esta situación fue una de las motivaciones para emprender esta nueva movilización. Los tripulantes vienen a buscar lo que les corresponde; vienen por lo suyo.

Los ex tripulantes pesqueros pertenecían a esas pequeñas y medianas empresas que desaparecieron en la zona. Entre ellos hay guincheros, rederos, guachimen, contramaestres, cocineros; en fin, barcos completos, de proa a popa y de babor a estribor.

Muchos de ellos llevan meses con agua y luz cortada, llenos de deudas y cobranzas. Portan su identificación como miembros del sindicato y en ellas están sus fotos como trabajadores estables. Al mirarlos a la cara parecieran ser otros, sus rostros se han endurecido, se han curtido con la angustia.

Algunos de ellos no han sido capaces de soportar este brusco cambio de situación; y han optado por quitarse la vida, prefieren no seguir mirando, no seguir sufriendo, prefieren dejar de ser un muerto en vida.

Este ánimo recorre la mente de muchos de estos hombres; los que señalan estar dispuestos a morir antes de volver a Concepción sin respuesta.

Son hombres fuertes, que han estado toda una vida dándole duro al trabajo; pero la situación en la que está el pueblo en la octava región ya parece casi inhumana.

Las autoridades han optado por dividir al pueblo en su propio seno. Buscan enfrentar a los pescadores artesanales con los tripulantes pesqueros. Las autoridades saben que arriesgan demasiado si llegase el pueblo a unirse en torno a sus enemigos comunes.

Uno de los miembros del sindicato señala: "Lo que sería bueno es que todos los trabajadores, de norte a sur, paráramos todos unidos…, todos juntos, todos los que estamos mal, todos los que estamos pobres y que producimos la riqueza…, ahí quedaría la grande. No que parara un grupo por aquí, otro por allá…, sino todos, y hubiera una revolución…, y que las cosas cambiaran…"

En el mismo sentido se refiere el dirigente cuando plantea que lo que tenemos que hacer los trabajadores es perder el miedo, y dice: "…lo que hace falta es la unión de los trabajadores, la unión del pueblo…, el pueblo tiene que unirse para dar a conocer sus derechos y que sean respetados…"

Las movilizaciones en Santiago

En la capital -luego que la CUT les cerrara las puertas- el Sindicato consiguió un Gimnasio, en donde instalan sus carpas y pasan la mayor parte del día.

Ya llevan más de 40 días en Santiago, y la única forma cómo han conseguido ser recibidos por las autoridades ha sido con medidas de presión.

Por ello, el día jueves 24 de noviembre, luego de realizar una marcha, se tomaron la sede del Partido Socialista, además de realizar una toma al Ministerio del Trabajo.

Sólo después de esas acciones los recibieron para conversar. Pero las conversaciones no resultaron positivas.

Lo que los obligó a realizar otra acción el día miércoles 30: la toma del Palacio Ariztía. Con ella consiguieron una mesa de trabajo.

En el Palacio Ariztía recibieron el apoyo de un diputado, cómo esto ocurrió antes de las elecciones, este personaje se ofreció amablemente a colaborarles; sin embargo, lo único que hizo fue dilatar las negociaciones, tramitando, discurseando, prometiendo, no consiguiendo ningún avance para los tripulantes. Como se dice en chileno, vino a 'embolar la perdiz'.

Realizaron otra toma, esta vez a la CUT, la organización que 'debería' defender a los trabajadores, pero que lleva años traicionándolos. Ellos ofrecieron el apoyo de Arturo Martínez y de dos asesores más. Pero la historia se repitió. Los tripulantes confiaron en la CUT, pero ellos sólo burocratizaron el movimiento.

Con este panorama, el Sindicato va llegando a algunas conclusiones.

Primero, se dan cuenta que en periodos electorales, los miembros de la burguesía burocrática se portan como los osos polares: "Cada cuatro años bajan a comer, y después se olvidan del pueblo". Ya que sólo acuden al pueblo a la hora de buscar votos, y no cuando el pueblo requiere de una solución.

Segundo, confirman que la CUT es un organismo al servicio del gobierno y los patrones, y que sólo prestan su ayuda para confundir y aletargar los movimientos de lucha de los trabajadores.

Tercero, reafirman que la fuerza del movimiento proviene de los propios hombres y mujeres dispuestos a luchar por lo que es justo, dispuestos a exigir lo que se les debe.

Ante una nueva negativa del gobierno, los tripulantes realizan un corte de calle en la Alameda. Llegan carabineros, y maltrata a hombres, mujeres y niños sin distinción. Surge entonces un nuevo aprendizaje: carabineros está dispuesto a reprimir violentamente las luchas del pueblo, no importando si entre sus miembros existen mujeres y/o niños.

El Sindicato señala que no volverá a Concepción sin una respuesta satisfactoria. Necesitan una respuesta que les permita salir de la miseria en la que hoy están. Están dispuestos a continuar, pese a que a veces se desaniman; pero cuando recuerdan lo que les espera en sus casas, prefieren quedarse y continuar luchando.

El gobierno frente a la insistencia de los tripulantes les señala cada día, tal como el dueño del almacén de la esquina cuando le piden fiado: Hoy no hay repuesta, mañana sí.

Y así ha pasado un día tras otro. Incluso las fiestas navideñas fueron festejadas en plena movilización, lejos de sus casas y familias.

Pero ni con ello el Sindicato ha desistido. Claro está, algunos han decidido volver. Pero el movimiento continúa en pie, siempre a la espera de los últimos detalles.

El Gobierno buscó cansar al movimiento y a sus dirigentes; sin embargo, en lugar de debilitarse, éste se hizo más fuerte.
Estaban decididos a quedarse incluso durante el Año Nuevo en Santiago, pero no volverían con las manos vacías. Y así fue…
El día miércoles 28 de diciembre el Gobierno dio su brazo a torcer, se rindió ante la persistencia de los Tripulantes. El movimiento había ganado.

Es cierto que en comparación con lo que merecen, el Estado les ha dado unas cuantas migajas; pero también es cierto que todo lo que hoy han obtenido ha sido fruto de su persistencia, de su coraje, de su organización.

Muchos de los miembros del Sindicato señalaron que luego de estas movilizaciones han extraído innumerables lecciones: han comprendido que todas las conquistas del pueblo se han conseguido por medio de luchas; han reconocido su propia fortaleza como organización; se desilusionaron del Gobierno y los Políticos, pero se ilusionaron con la fuerza potencial que existe entre el pueblo. Y han reconocido su error al discriminar a los pescadores artesanales, reconociendo que junto a ellos es necesario luchar contra el enemigo común.

Un grupo de hombres y mujeres de nuestro país ha sentido orgullo nuevamente de ser chileno, ha reconocido la fuerza del pueblo, la ha reconocido entre sus propios compañeros, en los estudiantes, en los cesantes, pobladores, en todos aquellos los que han apoyado esta justa lucha.

El jueves 28 de diciembre terminó una jornada. Ésta terminó con victorias, con algunos triunfos, con aprendizajes.

Esta jornada desgastó físicamente a todos aquellos que trabajaron activamente en el movimiento. Pero, junto a este cansancio físico, hay un grupo de hombres y mujeres que se ha nutrido con nuevas fuerzas, se ha colmado de nuevas esperanzas; ha visto la energía potencial del pueblo, ha conocido la solidaridad de clase.

Este grupo hoy sabe que cuando el pueblo se une, puede llegar a ser más fuerte que cualquier Gobierno, más fuerte que cualquier explotador. A esto nosotros podemos agregar que este pueblo unido y organizado, pero con armas en la mano puede llegar a ser más fuerte que cualquier ejército y cualquier Estado.

¡¡ARTESANAL. INDUSTRIAL, HOMBRE DE MAR, ÚNETE EN CONTRA DE LA LEY MALDITA!!
¡¡CONTRA EL ENRIQUECIMIENTO DE LAS GRANDES FACTORÍAS NACIONALES Y EXTRANJERAS!!
¡¡CONTRA LA CONCENTRACIÓN MONOPOLISTA DEL CAPITAL A COSTA DE LA CESANTÍA DE MILES DE CHILENOS!!
¡¡POR LA CONFISCACIÓN DE LA GRAN PROPIEDAD MARÍTIMA!! ¡¡POR RECURSOS MARÍTIMOS AL SERVICIO DEL PUEBLO CHILENO!!