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Etex, otra empresa al servicio del imperialismo.

La tendencia del capitalismo- en su etapa actual- es a la acumulación, tanto de riquezas, medios de producción y mercados. Así, pequeños grupos económicos extranjeros y un puñado de familias chilenas, controlan la mayor parte de la producción y ganancias que nuestro país genera. Los más grandes hacen quebrar a los más chicos echando por tierra el supuesto de la libre competencia. Esto lo vemos en cada esfera de nuestra vida: en los supermercados sólo dos cadenas controlan la mayor parte del mercado nacional; Chiletabacos controla cerca del 98% del mercado de los cigarrillos y Etex (holding al cual pertenece Cerámicas Cordillera) ha logrado controlar por completo el mercado de materiales para construcción.

En efecto, esta transnacional belga ha controlado mayoritariamente empresas como Pizarreño, Etersol, Duratec-Vinilic, Romeral, Tejas Chena, Ladrillos Princesa y Cerámicas Cordillera, logrando concentrar en un solo dueño las más importantes empresas del rubro.

Pero, ¿cómo las transnacionales y los grandes grupos económicos chilenos han logrado conseguir todo esto?
Principalmente por el control que ejercen sobre el Estado chileno, dictando leyes a su conveniencia; firmando tratados beneficiosos sólo para los más poderosos; ejerciendo una justicia completamente antipopular (juicios de severo castigo para el pueblo e impunidad y descaro para las clases dominantes) y ejerciendo violencia reaccionaria sobre el pueblo chileno a través de sus fuerzas de orden y seguridad e incluso, cuando ven afectados sus privilegios, ejercida a través de las fuerzas armadas. En efecto, para las clases dominantes chilenas y extranjeras el Estado es un órgano de dominación para explotar la pueblo chileno.

Con el control de Estado burgués-terrateniente, las clases dominantes han allanado el camino a las políticas de saqueo y rapiña del imperialismo, principalmente norteamericano. Qué decir de la complacencia de los “falsos comunistas” de PC chileno, que con su llamada “conciliación de clases” no han hecho más que legitimar la dominación extranjera en el país. Consecuentes con su lógica revisionista (revisando el marxismo y haciéndolo aceptable a las clases dominantes) no buscan siquiera despeinar a la gran burguesía y los intereses imperialistas en el país.

El imperialismo, a través de reformas laborales (la gran mayoría emanadas desde EEUU) buscan regular e mercado del trabajo, haciéndolo más precario y permitiendo salarios cada vez más bajos. A través de tratados de libre comercio injustos buscan extraer la mayor cantidad de materias primas al menor precio y un mercado donde vender sus productos con una alta tasa de ganancias, no permitiéndole a nuestro país industrializarse para elaborar sus propios productos.

De ahí que podemos identificar cuatro objetivos que busca el imperialismo en nuestro país:

1.Explotar todas nuestras materias primas
2.Nuevos mercado donde vender los inmensos volúmenes de producción que sus industrias generan
3.Mano de obra barata y un precario mercado del trabajo para obtener mayores ganancias
4.Desarrollo en Chile de un tipo de capitalismo que beneficie a las grandes potencias y a un puñado de familias chilenas (como los Luksic, Angelini, Matte, etc.). de este modo, no es raro que frenen el desarrollo industrial condenándonos a ser sólo una semicolonia norteamericana (independientes en la administración, pero dependientes política y económicamente). Si por ejemplo nuestro país se industrializara y elaborase los productos que compra a las grandes potencias, a ellas no les convendría en absoluto. De ahí que busquen controlar las economías de los países como el nuestro a través de préstamos y una altísima deuda externa.

Frente a este panorama, ¿está todo perdido?
Como trabajadores y como parte de pueblo explotado vivimos a diario las injusticias que el sistema capitalista genera. Excluidos de una salud de calidad, haciendo malabares para que el sueldo alcance a fin de mes (si es que alcanza), pagando altísimos dividendos a la banca privada por nuestras casas, viendo a nuestros hijos educarse en colegios malos, porque los colegios buenos, en su gran mayoría, son para los hijos de la clase dominante, no podemos más que luchar por el término de la explotación del hombre por el hombre y por el cambio en las condiciones de vida del pueblo.

No podemos entonces conformarnos con pequeñas reformas o con representantes en el parlamento, ni siquiera con la redacción de una nueva constitución, pues no ayuda en absoluto a cambia nuestra desfavorable condición, ya que no ataca el origen de tanta desigualdad: la existencia de clases sociales e intereses tan antagónicos como los intereses del pueblo y los intereses del imperialismo y las clases dominantes. Mientas los primeros representan el 90% de la población, los segundos representan apenas a un puñado de personas y que más encima se apropian de todo el trabajo social generado y concentran en sus manos todas las ganancias y los medios de producción.

Por eso...
Debemos luchar por una Nueva Democracia que beneficie a las grandes mayorías del país (obreros, campesinos, empleados, profesionales, pequeños productores y comerciantes) y que no podrá alcanzarse sin una organización tan grande que sea capaz de oponerse a cualquier ejército, alcanzar las conquistas y defenderlas, y sin un partido verdaderamente revolucionario que defienda los intereses del pueblo y sea capaz de llevar adelante la conquista de esta Nueva Democracia.

En lo concreto, para conquistarla debemos:

· Barrer mediante la lucha revolucionaria con todas las instituciones y organismos del Estado que defienden el enriquecimiento de los grandes Burgueses u de los monopolios extranjeros.
· Anular todos los tratados comerciales y militares con los países imperialistas, y entablar nuevas relaciones comerciales con aquellos países que nos traten en pie de igualdad.
· Dejar de pagar la deuda externa.
· Confiscar todas las grandes empresas y capitales que estén en manos de las trasnacionales (como Etex) y los grandes burgueses chilenos

Sólo de esta forma y con estos recursos se podrán implementar un gran plan de reconstrucción nacional y desarrollar la industria y la agricultura al servicio de las necesidades del pueblo, poder educar a nuestros niños y jóvenes en cosas útiles y acordes a la realidad nacional e impulsar la investigación científica.

Un verdadero desarrollo nacional sin duda permitirá trabajo para todos. Asegurando la protección a los trabajadores, los ancianos y a los discapacitados, efectiva igualdad de derechos para la mujer y la protección de la cultura popular.