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El paro de los trabajadores de Bosques Arauco

Pese a que gran parte de los trabajadores de Bosques Arauco son subcontratados, los trabajadores del sector lograron organizarse y cohesionarse para exigir negociaciones directas con la empresa, cuestión que no está permitida por ley, sin embargo fue lograda por la fuerza y la presión de los obreros forestales.

Los distintos sindicatos se agrupan en la USINFA (Unión de Sindicatos Forestales), la cual agrupa a cuatro confederaciones que poseen entre todas 72 sindicatos. Esta unidad permitió que más de 5.000 trabajadores votaran unánimemente paralizar las faenas el día lunes 30 de abril, haciendo ocupación de la empresa y paralizando la carretera en medio de esporádicas pero intensas lluvias. Este paro se produce luego de 45 días de arduas negociaciones, en donde a los trabajadores les fue negado lo principal del petitorio: el aumento del sueldo base proporcional al aumento de las ganancias que produce su propio trabajo.

Es en medio de estas negociaciones que muere Rodrigo Cisternas, en donde los trabajadores pedían condiciones más dignas de trabajo. La lucha desenvuelta por los forestales es una manifestación de la lucha de clases descarnada y manifiesta que se vive en nuestro país, en donde un pequeño puñado de grandes propietarios se enriquece producto del trabajo de miles de hombres y mujeres. Angelini, propietario de Bosques Arauco pertenece a ese sector de la gran burguesía monopólica, propietario de una inmensa fortuna y de vastos medios de producción. La muerte de este joven trabajador forestal es consecuencia directa de la acumulación monopólica y descarada de la gran burguesía.

Rodrigo Cisternas muere conociendo en carne viva esta explotación. Trabajaba desde muy joven y en el último tiempo había comenzado a operar maquinaria pesada. Evelyn Sanhueza de 23 años, su joven viuda, señala que “Rodrigo hablaba todo el tiempo de su pega, y estaba muy conciente de la explotación que padecen los trabajadores forestales”. Tanto sus compañeros de trabajo como su mujer saben que la muerte de Rodrigo es producto de una política descarada de explotación que se vive en el sector forestal; ellos sienten orgullo por la valentía, el coraje y la fuerza que Rodrigo demostró tanto en sus años de vida y esfuerzo, como también en esos últimos minutos en que luchó por defender sus condiciones laborales y la de sus compañeros.

El resultado de las negociaciones

Hasta antes de la muerte de Rodrigo Cisternas la empresa Bosques Arauco no había cedido en los puntos principales del petitorio, el aumento del sueldo base. Tampoco quería incorporar en los acuerdos al sector industrial de los trabajadores que son cerca de 3.000. Sin embargo el martes cerca de las cuatro de la tarde se llega a acuerdo en la mesa de negociación.

Son más de 8.000 trabajadores que se ven beneficiados esta vez con la negociación, avanzando en los puntos que quedaban pendientes anteriormente: aumentar el sueldo base y gratificación especial para todos los trabajadores.

De más está decir que sin la lucha organizada y cohesionada de los trabajadores forestales, no se hubiera conseguido nada; uno de los dirigentes señaló a la radio que “un movimiento sindical cuando tienen buenas raíces y buena conducción no lo quiebra ni la represión más dura, ni las condiciones más difíciles”. Estos logros son el fruto de que miles de trabajadores estuvieron dispuestos a vencer las trabas legales y a ganar en organización y unidad, de manera de avanzar como un solo puño contra los explotadores.

Consideramos que los trabajadores y el pueblo explotado nunca podrán caminar de la mano del explotador, ya que los intereses de ambos sectores son inconciliables. Existen pobres para que existan ricos. El uno no existe sin el otro. Por tanto mientras exista explotación, existirá rebelión. Por ello es necesario organizarse y darle un carácter político a las luchas populares para lo cual es fundamental la creación de un partido del proletariado, la creación de un frente de clase que agrupe las luchas del pueblo para así destruir al imperialismo y la burguesía monopólica por medio de la lucha revolucionaria.

Las luchas del pueblo claramente tienen carácter político porque cada una de estas luchas, cualquiera sea su magnitud, es una manifestación de la lucha de clases. Aunque se debe desconfiar de la política burguesa, no se puede comparar ésta con la política proletaria, la cual es la política enfocada a derribar al imperialismo y a sus aliados, a la conquista del poder y a la construcción de un Estado de Nueva Democracia en perspectiva de avanzar inmediatamente al socialismo.