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Grave denuncia: C.F.T. DIEGO PORTALES CHILLÁN,
“EL FRAUDE EDUCACIONAL MÁS GRANDE”

Un joven profesional de Chillán que leyó el N°9 de ND, referente a la mala calidad de la educación y donde se entrevistaban a estudiantes, se contactó con nosotros para contarnos su experiencia como alumno y profesional titulado del Centro de Formación Técnica (C. F. T.) Diego Portales de Chillán; omitimos su nombre para resguardar su persona e integridad; estas fueron sus palabras:

Ingrese al Diego Portales el año 1998 a la carrera técnica de “Nivel Superior” en Electromecánica automotriz, y egrese el año 2000. Los profesores de asignaturas auxiliares, no de especialidad, eran muy buenos. En cambio, los de especialidad técnica tan solo uno que otro bueno. Hubo un profesor de electricidad automotriz que no sabía nada, pues era profesor de electricidad industrial, nos enseñó mucho sobre esquemas de instalaciones eléctricas para casas, y poquísimo sobre circuitos eléctricos automotrices, nos dictaba clases desde un libro. Al semestre siguiente un profesor de mecánica automotriz se quedó con el área eléctrica.

Al año siguiente llegó un ingeniero mecánico civil que nada sabía de mecánica automotriz, lo pusieron como jefe de carrera, hizo alardes de aumentar las exigencias académicas, pero al poco tiempo como profesor de transmisión, los alumnos nos percatamos que no sabía nada, el último semestre lo pusieron como profesor de práctica de taller en “ajuste y mantención de sistemas mecánicos”, copiaba de los libros textualmente la materia y los dibujos, y en las clases de taller nos dejaba solos para no responder a nuestras preguntas, una vez desarmamos una bomba inyectora, le consultamos por los nombres de sus piezas, nos dio los nombres, a la siguiente asignatura otro profesor nos tuvo que corregir en todos los nombres de las piezas, pues el supuesto maestro no había dado con ningún nombre correcto, después se limitó a no hacernos clases, sólo nos daba trabajos de investigación escritos, las horas de sus clases las destinábamos para estudiar otras asignaturas. Al año siguiente, los alumnos de otro semestre exigieron el cambio de este profesor a la dirección, porque no sabía nada de electricidad automotriz, cosa que debía enseñarles, la dirección tuvo que cambiarlo.

Cuando jugaba la selección Chilena de fútbol, las clases de toda la jornada se suspendían para todas las carreras y se colocaba un televisor en el patio interior. Para el Aniversario del Diego Portales era una semana entera en que sólo teníamos una hora de clases diaria. Se suspendían para juegos, bromas, travesuras y cantos.

A veces, a un profesor le daba lata continuar las clases y nos daba salida dos horas antes del horario oficial. Lo perjudicial de todos estos incumplimientos académicos es que en el Diego Portales no existe la recuperación de horas de clases no hechas.
En una asignatura, aún con “ayudas” para los exámenes hubieron seis notas buenas en un curso de cerca de cuarenta alumnos, el entonces director, actual rector don Luis Beltrán, exigió al profesor regalar notas buenas a todos los alumnos que iban mal, cosa a lo que el profesor se negó, esta situación se repitió en varias ocasiones.

En el segundo semestre se echó a perder la lámpara estroboscópica, pedimos que los repararan para así aprender a usarla, pero se nos dijo que el dinero debía ser autorizado desde Concepción, salimos de la carrera sin aprender a usarla. El “taller” siempre estuvo mal equipado, sólo chatarras, motores sin funcionamiento, autos y partes inservibles que servían solo como distractores, así soltábamos y apretábamos pernos y tuercas, ¿qué clase de preparación técnica podíamos recibir?. Una cosa básica que todo mecánico debe saber es regular el carburador, es sencillo para todo mecánico hacerlo, pero como no habían vehículos servibles nunca se nos enseño.

El rector don Luis Beltrán privilegia por sobre todas las ganancias y para ello ahorra el dinero que debiera ocuparse en invertir para mejorar la formación de los alumnos. Con tal pésimo criterio educacional, una promoción de cincuenta técnicos titulados logrará encontrar trabajo en un taller donde deberá aprender bastante.

Ya es conocido en el ambiente de mecánicos de Chillán la pésima formación de los mecánicos del Diego Portales, por eso prefieren contratar a los egresados de la Industrial. Actualmente he conocido casos de señoritas tituladas en secretariado del Diego Portales con la misma evaluación, pues los servicios públicos de Chillán prefieren contratar a las tituladas del INSUCO por estar mejor evaluadas y capacitadas. Un empresario contaba, sin saber que yo fui alumno del Diego Portales, que un joven a punto de titularse en computación del Diego Portales llegó a su empresa a realizar la práctica, el joven no sabia nada, el le pidió a dos de sus secretarias que le enseñaran lo que pudieran.

En una ocasión me acerque a la Secretaría de Educación y explique las deficiencias académicas, pero me dijeron que por ser un centro de educación privado ellos no podían hacer nada. Así vemos que el Estado y los gobiernos de turno dan chance para que en el país se instale el prospero negocio de la educación, sin importar que frustren el futuro profesional de muchos jóvenes que ilusionados con un mañana mejor, invierten dinero, tiempo, energías y sacrificios por un título de “Nivel Superior” que los incapacita para el ejercicio profesional por el pésimo nivel académico, como es el caso del Diego Portales. Incapacita a los alumnos pero capacita a señores como don Luis Beltrán para quedarse con más dinero en sus bolsillos a costa de la mala educación.

Claro que sí se invierte capital para una publicidad engañosa de televisión y radio, pero no para mejorar la formación de los alumnos, por eso el Diego Portales es “el fraude educacional más grande” con la aprobación de las autoridades de educación de gobierno, ya que el Diego Portales ahora también es un Instituto Profesional en Chillán.

Otro caso conocido en Chillán es el Instituto Tecnológico de Chillán (INTECH), cuyo dueño goza de grandes ganancias en este exitoso negocio de la educación, el título del Instituto en si ya es ficticio, pues ni siquiera le da para el rango de Academia, ya que son solo cursos, y para impresionarse uno de ellos tiene un costo mensual de $58.000.-, más elevado que los CFT que rondan en los $40.000 mensuales.

En el INTECH al igual que el Diego Portales hay profesores que ignoran el contenido de las materias, y se da el ausentismo reiterado de algunos profesores que simplemente no se presentan a realizar las clases, pero aún así, los alumnos están obligados a cancelar por todo el año las mensualidades por el cobro obligado de las garantías de pago al banco, ya firmadas por el alumno o el apoderado al momento de matricularse.

¡Cuidado jóvenes con malgastar su dinero en instituciones que no valen la pena!